AL ILALO

Les tratamos de decir a los 36 niños, provenientes de guangopolo, la merced, el tingo, que hay mucho que agradecer y cuidar. Habían ya recorrido, jugado, molestado, casi cuatro horas sin recibir otros datos que los que huelen sus narices, sienten sus orejas, y deslumbran su mirada, puliéndola con el viento.
Para poder hablar sobre el Ilalo es bueno visitarlo, escribir sobre lo pisado, olido. Sería relatar ese caminar de casi 3 horas desde la iglesia del tingo, en fila india, desde el uno al cuarenta y uno, formando una culebra humana que trepaba bulliciosa de chistes, quejas, pronósticos, confesiones, canciones.
Ese fue el caso de gol de barrio guangopolo, la escuela deportiva municipal que dirigen los profes Hernán, Alex, en futbol, y Joel, en básquet. La montaña, guiada por Álvaro y Xavier, de la escuela de montañismo del municipio, fue un asenso de experiencias que se hicieron recuerdos de infancia, no todos los días se va a la montaña. Para la mayoría esto era algo nuevo, a pesar de la cercanía a la cumbre, no es visitada con mucha frecuencia. Un niño al regresar pidió que le dejen ir un ratito a la tienda a cosmear.
Con la sensación alivianadora de haber cumplido, llegamos al objetivo, una cruz de lata grafiteada. Era la cruz que veíamos desde abajo alejarse, donde comimos, conversamos con turistas, tomamos fotos, jugamos con una pelota y dos diábolos que salieron de alguna mochila. Arriba uno mira el smog sobre una parte de la ciudad sabiendo que el cielo no miente. El paisaje se limpia a medida que se aleja. Arriba cuarenta y uno ve dos climas, eucaliptos, helechos, flores en forma de zapatos amarillas, otras rojas, violetas. Bajando vimos a las carnívoras que tanto promocionaban los niños, esas hojas que se cierran cuando se las toca, como si supieran algo.


*Cosmear: ir a los video juegos de la tienda, seguro proviene del sustantivo cosmos, los cosmos era un local de videos muy conocido cuando recién salía pacman.

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